2025
Identidad de marca
Papelería, packaging, redes
Proyecto propio
Mosaik
Una editorial de libros de arte tiene el encargo más difícil de la identidad corporativa: su producto es el objeto más bonito de la habitación y la portada la ha diseñado otro. Mosaik renuncia a pelear por la portada y se queda con todas las superficies a las que los libros no llegan.
La editorial que nadie mira
En una estantería de libros de arte la editorial es un logotipo de ocho milímetros en el lomo, y ese es el tamaño correcto. La portada es del artista. Cualquier cosa mayor y el sello compite con aquello que intenta vender, una pelea que merece perder.
El problema es que la estantería ya no es donde se compran los libros. En internet, en un feed, en el lateral de una caja de cartón no hay lomo, ni librería, ni portada de otro: solo está la editorial. Casi todos los sellos llegan a esos sitios con el mismo logotipo de ocho milímetros y desaparecen del todo.
Una marca que es un contenedor
El símbolo es un círculo y un cuadrado superpuestos en diagonal, con la zona común calada en blanco. Es el dibujo más corto posible de un mosaico: dos piezas que encajan y una tercera forma que nace del encaje. Aguanta a ocho milímetros en un lomo y a dos metros en una banderola sin cambiar una línea.
Lo que lo hace valioso es que es una silueta y no un dibujo. Recorta una imagen con ese contorno y cualquier obra se convierte en una pieza de Mosaik sin ponerle encima un logotipo. La editorial se queda con la forma y el artista con la imagen, que es exactamente el trato que un sello debería ofrecer. Sobre el libro la marca se mantiene pequeña y callada. Fuera de él, la marca es el marco.
Todos los colores, o sea ninguno
Un catálogo que va de la Bauhaus a la fotografía de calle no puede tener color corporativo. En cuanto eliges uno el sello ha tomado partido y la mitad de su propio fondo empieza a parecer de otra casa. Por eso Mosaik usa el espectro entero: un degradado que no pertenece a ningún movimiento, ninguna década ni ninguna disciplina.
Está restringido a los bordes. El canto de una tarjeta, una banda en el precinto, el filete de una etiqueta de envío. Nunca corre por debajo de una imagen ni aterriza en una portada, así que los libros se quedan en negro sobre blanco y el color solo aparece donde no hay obra que interrumpir.
Partido en teselas
El nombre se comporta igual que el símbolo. Compuesto a cuerpo suficiente, MOSAIK revienta el borde de una cubierta y las letras caen a trozos: unas enteras, otras cortadas, una escapándose por el corte. Se lee una vez y ya no se puede dejar de ver.
Además resuelve un problema práctico. El merchandising propio es el sitio donde suelen morir las identidades editoriales, porque no hay obra ajena tras la que esconderse. Aquí no hay dónde esconderse y tampoco falta nada: tipografía negra, un plano rojo, una astilla de espectro en el canto y el nombre hecho teselas.
La caja es la tienda
Una editorial que vende por internet tiene exactamente un momento físico con el lector, y es una caja de cartón maltratada en el felpudo. Mosaik la trata como el escaparate: precinto de espectro sobre la junta, el logotipo subiendo por el lateral, una pegatina rosa en la esquina y una etiqueta que dice thanks for your support - your next masterpiece is inside.
Cuesta un rollo de cinta y una plancha de etiquetas, y es el único entorno de venta que el sello controla de principio a fin. La caja va a llegar abollada de todas formas. La cuestión es que llegue siendo Mosaik.
Categorías, no títulos
El feed sigue la misma regla que la portada. Mosaik no pone su logotipo encima de un libro: pone la sección que ya venías a buscar - arte, fotografía, arquitectura, diseño gráfico - con un libro sostenido dentro y la dirección web al pie.
Cuatro palabras cargan con un catálogo entero y no caducan nunca. Una temporada nueva es otra fotografía en el mismo marco, que es el único sistema para redes que una editorial sin departamento de marketing puede sostener de verdad.
A qué se reduce
Los libros son la obra. La marca es la lechada: sujeta las piezas, llega a donde las piezas no llegan y no se supone que la mires hasta que la buscas.
Trabajo de diseño