2024
Motion graphics
Animación, ilustración
Proyecto propio
Lucid Dreaming
Un explicativo tiene unos diez segundos para ganarse los cincuenta siguientes. Este los gasta en una claqueta: si sabes que estás soñando, no estás viendo la película. Estás cantando la acción.
El problema del explicativo
El vídeo explicativo animado es el formato más maltratado de internet: una biblioteca de iconos grises entrando por la izquierda mientras una voz lee un párrafo un poco demasiado rápido. Sale barato y vale exactamente eso, porque nadie es capaz de recordar un solo fotograma una hora después.
El fallo es estructural, no de presupuesto. Casi todos los explicativos ilustran la frase. Llega una línea de locución, debajo llega un dibujo de esa misma línea, y la imagen no aporta nada que el audio no hubiera entregado ya. Dos canales, un mensaje, la mitad desperdiciada.
Dibuja la idea, no la frase
El tema son los sueños lúcidos: saber, dentro de un sueño, que estás soñando. El vídeo le da imagen a eso antes de darle definición. La claqueta entra sobre rayos y toda la propuesta cae en un fotograma: el sueño sigue rodando, pero ahora tú estás detrás de la cámara.
A partir de ahí no vuelve a ilustrar ni una palabra. La fase REM es un cerebro rosa cableado con zigzags amarillos y naranjas. Quienes sueñan son una fila de figuras vistas de espaldas, con el pelo garabateado en una tinta distinta cada una. Las señales oníricas recurrentes son un campo de formas dibujadas con algunas rodeadas a lápiz rojo, que es justo el movimiento que hace tu ojo cuando caza una repetición.
La técnica tiene que parecer gratis
La segunda mitad son deberes: lleva un diario de sueños, haz comprobaciones de realidad, cuéntate los dedos, hazlo todos los días. La instrucción es donde casi todos los vídeos pierden a quien mira, porque en cuanto uno empieza a mandar tareas deja de ser entretenimiento y pasa a ser un curso.
Aquí aguanta porque todo está dibujado por la misma mano y al mismo tamaño. El diario es un cuaderno dibujado con un subrayador dibujado pasando por encima. La comprobación de realidad es una mano levantando cuatro dedos, luego tres, luego seis. El calendario se tacha a garabatos en vez de marcarse con una casilla. Nada parece producido, así que nada parece necesitar equipo, y una técnica que parece gratis es una técnica que alguien podría probar esta misma noche.
Despierto a propósito
Un vídeo sobre dormir podría haberse ido a lo blando con toda lógica: azules de noche, fundidos lentos y un colchón sonoro suspirando debajo. Este se niega. El fondo es crema, la línea es negra y las tintas son rosa, naranja, amarillo, azul y verde azulado a plena intensidad, sin rebajarse nunca al pastel que el tema invita a usar.
Cuando la pieza necesita un compás sin información, llena el fotograma con una textura dibujada a mano en vez de fundir a negro, así que hasta las pausas están hechas de algo. Y la voz es una voz de verdad, contratada y pagada, no generada. En sesenta y cinco segundos sin actores y sin metraje, esa voz es toda la interpretación.
A qué se reduce
Sesenta y cinco segundos, una metáfora y ni un solo icono de banco. El vídeo apenas explica qué es un sueño lúcido. Te enseña qué se sentiría al tener uno y luego hace que el camino de entrada parezca lo bastante fácil como para empezar esta noche.
Trabajo de diseño