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2025
Identidad de marca
Exterior, packaging
Proyecto propio

Muddy Puddles

Una bota de agua existe para que un niño pueda hacer justo lo que los adultos se pasan el día prohibiendo. Aun así, la categoría la vende como control de daños. Muddy Puddles se pone el barro en el nombre y recorta cada fotografía con la forma de un charco.

Una niña pequeña con abrigo naranja haciendo equilibrio sobre un tronco caído, con botas de agua coral, fotografiada de rodillas para abajo entre ramas de otoño.
El producto en uso Fuera del camino, sobre el tronco

Vendido a quien no lo usa

El calzado infantil se le anuncia a los padres, y se nota. Impermeable, antideslizante, lavable a máquina, mantiene los pies secos. Las fotografías son de niños limpios y quietos, casi siempre sobre blanco y casi siempre bajo techo. La categoría entera está escrita como una etiqueta de lavado, porque quien compra es quien luego lava.

El problema es que quien compra no es quien las lleva, y quien las lleva tiene opinión. Para un niño de cinco años una bota de agua no es protección: es un permiso. Es el único objeto de su propiedad que convierte el charco en algo permitido. Todas las marcas de ese estante venden la bota como la manera de evitar aquello para lo que sirve la bota.

Un niño pequeño de pie sobre hierba alta con chubasquero amarillo y botas coral con un dinosaurio verde en el lateral, visto de cintura para abajo.
De cintura para abajo Donde está de verdad el argumento

El charco es el encuadre

Así que la marca se llama Muddy Puddles y el charco hace el trabajo de diseño. Todas las fotografías de la campaña van recortadas con una mancha irregular de lóbulos blandos: un charco visto desde arriba. La imagen no está metida en un charco. La imagen es el charco, y el niño está dentro.

No hay que explicar nada, y esa es la gracia. Un padre que pasa por delante de una valla a cuatro metros lee una forma antes que una palabra, y esa forma ya dice lo que el titular habría tenido que defender.

Valla de calle con cuatro paneles de Muddy Puddles en verde azulado y salvia: fotografías recortadas con forma de charco, paraguas y nubes dibujados a mano, manchas naranjas de precio y las palabras on sale.
Valla de calle Cuatro paneles, una forma

Una forma, cuatro trabajos

La misma mancha es la máscara de la imagen, el sello del precio, la pegatina de rebajas y, redondeada, la etiqueta colgante. Unas rebajas no necesitan dirección de arte nueva: son el charco otra vez, relleno de naranja y con un número dentro. Esa es toda la razón para construir el sistema; una marca infantil hace tres campañas de precio al año y no puede pagar una campaña para cada una.

Alrededor, dibujos de línea en amarillo mantequilla sobre verde azulado: un paraguas, una nube, una gota, una bota. Están trazados como dibuja un niño, con el temblor dentro, y rellenan cualquier hueco que no ocupe la fotografía. La paleta es de día mojado y no de cuarto infantil - azulado, salvia, coral, crema -, así que la marca se lee como noviembre a la intemperie y no como un dormitorio.

Una sola frase carga con el posicionamiento y no cambia nunca: crafted for little adventurers with big dreams.

Panel de valla con el logotipo dibujado a mano de Muddy Puddles, una fotografía recortada con forma de charco, nubes y paraguas dibujados y la línea crafted for little adventurers with big dreams.
Panel Logotipo y promesa
Panel de valla sobre fondo salvia: una fotografía de botas sobre hierba recortada con una forma alargada de charco, con una mancha naranja que dice veinte por ciento.
Panel La misma forma, ahora un precio

La parte que abre el niño

El packaging repite el mismo reparto que la publicidad. La caja exterior es coral y lisa, porque quien la pide es el padre y al padre no hay que convencerlo dos veces. Dentro, el papel de seda es azulado y va cubierto de dibujos de canto a canto, con una tarjeta crema que da las gracias por la compra.

El papel de seda es la impresión más barata de cualquier sistema de packaging y la única parte que el niño toca de verdad. Gastar el patrón ahí en vez de en la caja no es una decisión decorativa: pone lo bueno donde está quien va a usar el producto y deja que el cartón de envío haga el trabajo aburrido que iba a hacer de todas formas.

Papel de seda azulado impreso con un patrón repetido de paraguas, nubes, gotas y botas dibujados en línea amarilla, con una tarjeta crema en el centro que lleva el logotipo.
Papel de seda Thanks for choosing us
Caja coral junto a una tarjeta crema, con una etiqueta colgante redonda azulada en un cordón amarillo impresa con el patrón de paraguas y nubes.
Caja y etiqueta El charco, redondeado

A qué se reduce

Todas las demás botas de ese estante le prometen al padre un niño limpio. Muddy Puddles le promete al niño el charco y al padre que da igual, que es el mismo producto vendido a las dos personas de la operación en vez de solo a la que saca la tarjeta.

Proyecto propio de Bored Jar. No existe ninguna marca con este nombre ni se vendió nada. Las fotografías son imágenes de banco con licencia de uso comercial; los niños que aparecen en ellas no tienen relación con este trabajo y no respaldan nada.

Trabajo de diseño