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2024
Identidad de marca
Packaging, exterior, redes
Proyecto propio

Kynd

El desodorante lleva un siglo vendiéndose con el miedo a oler, y el estante natural responde con cartón kraft y una disculpa. Kynd es un desodorante natural que nunca dice la palabra: coge los colores más vivos del pasillo y deja de comportarse como un producto sanitario.

Valla de obra empapelada con la campaña de Kynd: tipografía coral sobre azulejo azul claro, envases repetidos, limones enteros y una mano sosteniendo uno, bajo una grúa.
Valla de obra El sistema a lo largo de un muro

El pasillo funciona con miedo

La publicidad del desodorante inventó el olor corporal como falta social y lleva desde entonces cobrando por ello. De ahí salieron dos estantes. El clínico es blanco y azul, promete cuarenta y ocho horas de protección y toma prestado el idioma de la medicina y del deporte. El natural es más reciente y cambia el miedo por la culpa: cartón kraft, una hoja dibujada a mano, un logotipo en minúscula que se lee como una disculpa y un envase con pinta de no funcionar.

Los dos piden al comprador que se preocupe por algo antes incluso de abrir el tapón, y ninguno de los dos apetece tener a la vista. Ese segundo punto no es decoración. Un desodorante se compra una vez y luego se queda tres meses delante de ti cada mañana, así que el envase es un mueble, no un folleto.

Valla publicitaria partida en dos: tres roll-on de Kynd sobre azulejo azul a la izquierda y una fotografía cercana de un hombro sudado a la derecha, con el texto sweat? what sweat?
Exterior Una respuesta directa al miedo

Natural, sin el disfraz

Kynd es un desodorante natural que rechaza el disfraz de lo natural. El fondo es un azulejo de baño en azul piscina - la superficie donde el producto vive de verdad - fotografiado en vez de dibujado, con sus juntas incluidas. Encima va el nombre en coral, a cuerpo enorme y girado noventa grados, de modo que la cara de una caja pequeñísima se lee como un cartel desde el otro extremo de la tienda.

El limón es la fotografía de un limón, iluminada con dureza suficiente para que proyecte su propia sombra, no el contorno botánico de una etiqueta. Ahí está todo el argumento sobre los ingredientes, dicho sin reivindicar nada: la fruta aparece al tamaño del producto y en la habitación donde el producto se usa.

El estuche de Kynd sobre azulejo de baño azul claro: kynd en coral a gran tamaño y girado, la palabra Lemon encima, un óvalo de Gentle Care y la línea stay fresh, stay kynd.
Estuche Lemon
Limones enteros repartidos sobre el mismo paño de azulejo azul claro, cada uno con una sombra dura.
Fondo Azulejo y fruta, fotografiados

Un nombre que le dirías a alguien

Kynd es kind con y griega, y esa grafía es la campaña entera. Stay fresh, stay kynd. Stay active, stay kind. La promesa de la marca y un consejo corriente resultan ser la misma frase, así que cada línea hace dos trabajos a la vez y ningún titular hay que inventárselo desde cero.

Y de paso zanja la costumbre más vieja de la categoría. Junto a la fotografía de un hombro sudado, el cartel pregunta sweat? what sweat? A nadie se le está diciendo que huele. Se le está diciendo que deje de pensar en ello, que es mucho más fácil de vender y mucho más difícil de copiar.

Tres envases roll-on de Kynd sobre blanco, con cuerpo azul claro, tapón coral y el nombre recorriendo cada bote en vertical.
Roll-on Tapón coral, cuerpo azul
Cartel sobre la fotografía de una pista de atletismo roja con el texto stay active, stay kind y un pequeño óvalo de Gentle Care entre las líneas.
Cartel La misma frase, a una letra

Un paño de azulejo, y el resto sale gratis

El sistema es pequeño a propósito: coral, azul piscina y un amarillo mantequilla, una grotesca condensada y un paño de azulejo donde ponerlo todo. Las reivindicaciones que normalmente necesitan un párrafo las cargan unos sellos circulares - fresh · fresh · fresh, gentle · gentle - girando alrededor de un disco del tamaño de una moneda.

Un solo montaje fotográfico, azulejo y luz dura, produce el packaging, los carteles, las stories de Instagram y cincuenta metros de valla de obra. Un segundo aroma es otra fruta sobre el mismo paño: sin nueva dirección de arte, sin nuevo fotógrafo, sin nada nuevo. Para una marca cuya propuesta entera es que ser decente cuesta menos que ser clínico, más vale que la identidad sea barata de mantener.

Tres estuches idénticos de Kynd en fila sobre blanco, mostrando el logotipo girado y el óvalo de Gentle Care.
Estuche, frente Una familia de tintas, una grotesca
Cinco stories de Instagram en fila: el roll-on sobre un patrón del nombre repetido, limones sobre azulejo, el hombro sudado, el estuche y el cartel de la pista de atletismo.
Stories Las mismas cinco superficies, en móvil

A qué se reduce

Un desodorante natural que dejó de pedir perdón. El mismo estante, los mismos ingredientes y las mismas reivindicaciones que las marcas de hoja y kraft de al lado, y el único de ese estante que dejarías a la vista en el lavabo en vez de esconderlo en un armario.

Proyecto propio de Bored Jar. No existe ninguna marca con este nombre ni se vendió ningún producto. Las fotografías que hay detrás del packaging - el azulejo, los limones, la pista de atletismo, el hombro - son imágenes de banco con licencia de uso comercial, no un encargo fotográfico.

Trabajo de diseño